- Hay cosas que deberían poder negociarse. Le dijo, sentado en la cama ya vestido y con la bandeja apoyada sobre su lugar.
-¿Qué decís?, preguntó ella recibiendo el mate que él le acerca cada mañana para despertarla.
-Que hay cosas que deberían poder negociarse. Insiste él, seguro de que la mitad de lo que le dice no le llega y menos cuando recién despierta.
-¿Cómo qué?. Preguntó ella un poco más despabilada mientras saboreaba su tostada con dulce.
-Como la muerte. Si se pudiera, quisiera negociar la mía...
Y no hablo de saber el día y la hora, aunque en toda negociación hay especulaciones que nos hacen suponer lo que viene. No me refiero al cuándo sino al cómo, y no al cómo en cuanto a la forma en que ha de ocurrir el momento. Lo que quisiera negociar, de poderse, es calidad por tiempo. Si fuera necesario resignaría tiempo por estado. Porque hoy la ciencia consigue que las personas vivan más pero con más enfermedades, y yo no quiero que me "estiren" la vida. Si voy a morir - y de hecho lo haré- prefiero hacerlo antes, pero en pleno disfrute y sin ser una carga para nadie.
Me gustaría morir como mi madre, que activa y lúcida, pero enferma, recibió la noticia un día y veinte más tarde ya no estaba, pero hasta ese último día en que estuvo viva -sin contar los tres del coma- habló, rió y amó.
Y si pudiera elegir, quisiera no despertar una mañana, seguir soñando este sueño que es mi vida.
Y si me dejaran detallarlo, quisiera hacerlo en tus brazos, libre y despojado al fin de todo.
-:-
Escribir es para mí una forma de metabolizar lo que me pasa.
Mezclando lo real con lo que imagino, intento seguir adelante.
Mezclando lo real con lo que imagino, intento seguir adelante.
miércoles, 27 de julio de 2011
martes, 19 de julio de 2011
oıɹɐsoɹ
- Fijate la ciudad che, está sitiada. Los enlaces, las avenidas, el centro. Y eso que faltan unos días nomás para las elecciones, yo no se, estos del gobierno que no hacen nada....
- Lo peor es el centro, viste. ¿Cómo pueden permitir que estos Triple C ocupen nada menos que la Pringles?.....
Y así siguieron estas dos señoras gordas, como les decimos acá a esas que de tanto mirarse el ombligo ya no saben bien que miran. Y así seguimos muchos, quienes en esta tremendamente fría mañana de invierno nos damos el lujo de pasear por los mismos lugares donde otros acampan. Claro que lo hacemos con nuestros sobretodos Cashmere and Virgin Wool y nuestras bufandas YSL dobladas al medio y cruzadas en nudo al cuello que tan bonitas quedan. Y cuando lleguemos a casa no tendremos necesidad de encender la estufa porque está encendida desde hace días, no como estos que juntan palitos que se caen de los árboles y los encienden para ni siquiera calentarse.
La plaza Pringles y su entorno son sin lugar a dudas, uno de los lugares más coquetos de Rosario. Lo llamamos El paseo del Siglo. Sus construcciones lujosas, su Shopping, el nuevo edificio de la Bolsa y ahora el acampe crean un entorno que revuelve las tripas de muchos que desearían que la municipalidad vallara ó amurallara la plaza. Claro que por mucho que la amurallen con ellos adentro, como sugirió alguno, desde los balcones el paisaje sigue siendo atroz, ya no se puede salir a tomar un poco de fresco.
Fresco es lo que tiene esa gente señor. Días y noches enteros esperando una respuesta de alguna de las autoridades para su futuro inmediato que es comer, vestirse y tener un techo de los que ellos mismos llaman dignos. Mujeres con niños en improvisadas carpas que el viento de hoy volaba por todo el lugar aguantando, porque saben qué, parece que ellos sí saben lo que es aguantar.
La macana es que en esta última semana de campaña, los postulantes al más-de-lo-mismo no pueden, ni quieren ir a la plaza a hacer campaña: ex-midachi-devenido-en-pro espera ganar para que waiting-the-ballotagge-in-BAires le pague la indemnización al grupo por lucro cesante; señora-shopeada-en-foto-de-campaña promete volver a su cuerpo original sólo si la votan como intendenta y anterior-chivo se afeita y sólo se deja el bigote para que no nos demos cuenta quién es y qué hizo por esta provincia cuando estaba en el Congreso de la Nación.
Campaña para mejorar la vida de esta gente. Eso pido. No la mía, porque si me esfuerzo un poco tengo los recursos y las oportunidades para mejorarla yo. Porque en este día bajo cero tengo todo y más de lo que necesito pero a mi lado pasan aquellos que no tuvieron ni tienen una oportunidad y no me digan que están así porque ellos quieren.
lunes, 18 de julio de 2011
Venga, musa
Y del lodazal saldrá la vida
envuelta en siluetas de frases y palabras.
Las buenas y las "malas"
que nos dijeron que son,
Aquellas necesarias, aquellas milenarias.
Que vivan las palabras en tu boca y en tu pluma,
que lleguen hasta aquí, cálida bruma.
Que lleguen hasta mí, suéltate luna.
(Las musas están, sólo hay que seducirlas)
Para el habitante de la tierra plana quien, como todos, tiene y tendrá sus días sin musas
envuelta en siluetas de frases y palabras.
Las buenas y las "malas"
que nos dijeron que son,
Aquellas necesarias, aquellas milenarias.
Que vivan las palabras en tu boca y en tu pluma,
que lleguen hasta aquí, cálida bruma.
Que lleguen hasta mí, suéltate luna.
(Las musas están, sólo hay que seducirlas)
Para el habitante de la tierra plana quien, como todos, tiene y tendrá sus días sin musas
martes, 14 de junio de 2011
Veinte
Mi nena ya está grande, si la mirás un poco vas a ver que en realidad no es más una nena.
Bueno, pero para mí sí. Para mí va a ser siempre mi nena.
La mayor.
La que hace veinte años me inauguró como padre.
Con la que aprendí a cambiar pañales, dar mamaderas, poner y sacar vídeos eternamente del reproductor...
Mi nena ya está grande, pero cada vez que la veo me resisto a creer que esto pasó.
La infancia, la adolescencia.
Cuando hablo de ella me lleno de orgullo: Estudia. Trabaja. Tiene novio.
Y ahora no te das cuenta porque estoy escribiendo, pero el nudo en la garganta lo tengo.
Porque si bien las cosas no siempe fueron como hubieramos querido, estamos juntos y nos amamos y nos respetamos.
Y somos felices viendo feliz al otro.
Hoy es el cumpleaños de mi nena, tan parecida, tan diferente.
Tan ella.
Feliz cumple amor de mi vida. Siempre serás mi nena.
Bueno, pero para mí sí. Para mí va a ser siempre mi nena.
La mayor.
La que hace veinte años me inauguró como padre.
Con la que aprendí a cambiar pañales, dar mamaderas, poner y sacar vídeos eternamente del reproductor...
Mi nena ya está grande, pero cada vez que la veo me resisto a creer que esto pasó.
La infancia, la adolescencia.
Cuando hablo de ella me lleno de orgullo: Estudia. Trabaja. Tiene novio.
Y ahora no te das cuenta porque estoy escribiendo, pero el nudo en la garganta lo tengo.
Porque si bien las cosas no siempe fueron como hubieramos querido, estamos juntos y nos amamos y nos respetamos.
Y somos felices viendo feliz al otro.
Hoy es el cumpleaños de mi nena, tan parecida, tan diferente.
Tan ella.
Feliz cumple amor de mi vida. Siempre serás mi nena.
domingo, 15 de mayo de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
Ibi

Es esta la tierra norte que da tabaco,
que ofrece mate.
La tierra noble que sabe darse.
De sangre libre, de carne esclava,
te pisé tierra, manché mis pies,
pinté mi alma de selva espesa,
de piedra entraña.
Tus aguas grandes de grandes saltos
mis ojos ciegos despabilaron.
Yo te amé tierra,
y el cunumí regresó a casa más guaraní.
jueves, 14 de abril de 2011
Ciudad de Peste
Yo no quería venir, pero ella insistió. Viste las mujeres, cuando se trata de salir a comprar y más en estos lugares. Dicen que se consigue de todo y a buen precio. De todo, sí. Podés decirlo. Los puestos callejeros que conviven con los locales lujosos y los desvencijados autos de comienzos del anterior siglo con los alemanes de alta gama último modelo. En el medio no hay nada. Conviven, sí, y hasta parece que se entienden cuando el pibe que vende valijas en la esquina se acerca al Audi polarizado y le entrega unas bolsitas blancas al tipo a cambio de unos guaraníes. Los bombones están al mismo precio que en el súper, no comprés y mirá esos repasadores lo que son. Sí, tres por diez, pero miralos, bueno, lleva lo que quieras. ¿Más toallas? no sé...
Y me caigo al piso atropellado por esa señora que sale corriendo del local de perfumes pidiendo a gritos por un policía. Acá no hay policías ó al menos en las horas que estuvimos no vimos ni uno. No para de correr mientras arrastra a una chica tirándola del brazo al grito de: ¡vamos hija!. La sigo por esta ciudad desconocida y en eso me doy cuenta que nos dijeron que nos moviéramos en grupo, entonces me vuelvo y es tal el abarrote de puestos que no recuerdo donde quedó mi compañera, pero al girar nuevamente diviso aún a la mujer con su hija y voy hacia ella. Mi negra se va a arreglar un rato sin mí, pienso. Entonces la alcanzo en un claro de la avenida, cerca del río y me detengo frente a ella. Una hermosa mujer de unos cuarenta años con su hija adolescente. Ambas llorando. Las dos temblando. Cuando se calma un poco me cuenta y me pide ayuda. La única que le ofrezco es cruzar el puente y no regresar.
En esta ciudad se consigue de todo y a buen precio.
De todo, sí. Podés decirlo.
Una niña por un poco de efectivo, por ejemplo.
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